La ruta de la Tosca de Ana María recorre 9 kilómetros y ofrece otra manera de descubrir Tenerife: con menos prisa, más silencio y la atención puesta en el paisaje.
Un recorrido para quienes prefieren alejarse de los lugares más conocidos y encontrar otra perspectiva de la isla.
Un recorrido para desconectar
El itinerario transcurre entre senderos y vistas abiertas que invitan a caminar a otro ritmo.
Aquí no hace falta correr para llegar. Hay espacio para detenerse, observar el paisaje, hacer una fotografía o simplemente seguir caminando sin mirar constantemente el reloj.
La menor afluencia de algunos tramos permite disfrutar de una relación más tranquila con el entorno. El viento, los pájaros y el propio sonido de los pasos forman parte de una experiencia en la que el paisaje adquiere todo el protagonismo.
Hay lugares de Tenerife que se descubren mejor cuando se camina sin prisa.
Preparación y ritmo
Aunque se trata de un recorrido de dificultad moderada, conviene llevar calzado adecuado, protección solar y agua suficiente para todo el camino.
También es recomendable llevar una capa ligera de abrigo, ya que las condiciones pueden cambiar en pocas horas.
Las primeras horas del día ofrecen una buena oportunidad para recorrer la ruta con calma, aprovechando unas temperaturas más suaves y evitando el calor de las horas centrales en las zonas abiertas.
Al terminar, queda la sensación de haber descubierto un Tenerife diferente. Uno de esos lugares a los que merece la pena volver para comprobar cómo cambia el paisaje con otra luz y en otra estación.



