Esta ruta de 10,28 kilómetros atraviesa uno de los espacios naturales protegidos de Canarias. Un recorrido que permite acercarse al paisaje, observar sus cambios y disfrutar del entorno sin necesidad de hacerlo deprisa.
Naturaleza que merece protección
Recorrer un espacio protegido también implica asumir una responsabilidad.
Seguir los senderos señalizados, no dejar residuos, evitar salir del camino y no recoger plantas o piedras son gestos sencillos que ayudan a conservar estos lugares tal y como los encontramos.
Canarias cuenta con una biodiversidad especialmente singular, con especies que solo se encuentran en el archipiélago. Proteger sus espacios naturales significa preservar también los paisajes que hacen diferentes a las islas.
Un recorrido para observar
A lo largo de los 10,28 kilómetros se alternan tramos de sombra y zonas abiertas, con espacios donde detenerse y observar cómo cambia el paisaje.
Es un recorrido que invita a bajar el ritmo. A mirar con atención. A escuchar el entorno y entender que caminar por un espacio natural también puede ser una forma de conocerlo.
Llevar suficiente agua y mantener una hidratación regular es especialmente importante durante los meses más cálidos.
Porque conocer estos espacios de cerca también ayuda a entender por qué merece la pena conservarlos.



